Es importante vislumbrar los requisitos que deberá satisfacer la ideología que cumpla con las expectativas y necesidades de los individuos que actualmente viven y también de los que vendrán. En cierta forma, deberá vislumbrarse una “religión del futuro” que corrija los errores o limitaciones advertidos en las religiones vigentes y, sobre todo, que corrija los antagonismos existentes. De ahí que se imponen los siguientes requisitos:
a) Juicio Final: el más exigente requisito, por ser el más difícil de cumplir, es el que obliga a establecer una descripción del comportamiento humano que sea la última, es decir, que en forma definitiva conduzca la hombre por el camino del Bien y establezca el definitivo triunfo del Bien sobre el Mal. De la misma forma en que la física newtoniana estableció la síntesis definitiva asociada a los fenómenos físicos de su incumbencia, la síntesis que ha de materializar el Juicio Final deberá tener una trascendencia similar en el ámbito de las ciencias sociales y de la religión.
b) Universalidad: Debido a que las leyes naturales que rigen nuestro comportamiento son las mismas en todos los seres humanos, y no cambian con el tiempo, toda descripción de validez universal ha de ser compatible con ellas. Ello implica que la religión universal no se ha de apoyar en elementos de validez subjetiva, personal o sectorial, sino en aspectos comunes a todos los habitantes del planeta.
Toda ideología de adaptación deberá priorizar los atributos biológicos de nuestra naturaleza humana de manera que sus resultados tengan validez para todos los seres humanos. Voltaire escribió: "De este cuadro resulta que todo lo que depende íntimamente de la naturaleza humana se parece, de un extremo del universo al otro; y todo lo que puede depender de la costumbrees es en cambio diferente. El imperio de la costumbre es más amplio que el de la naturaleza; extiende la variedad por el escenario del universo; la naturaleza en cambio proclama la unidad: establece por todas partes un pequeño número de principios invariables" (Del "Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones"-Librería Hachette SA-Buenos Aires 1959).
c) Accesibilidad: Es imprescindible que la ideología de adaptación sea lo suficientemente clara y concreta para ser comprendida por todo individuo de inteligencia normal. De ahí que deberá partir de conceptos observables y accesibles al entendimiento, dentro de las posibilidades permitidas por los aspectos de la realidad a describir.
d) Ideas básicas: la síntesis establecida deberá construirse a partir de ideas básicas que permitan establecer el posterior razonamiento al respecto.
e) Decisiones: Las sugerencias éticas deberán tener presente lo que resulta accesible a nuestras decisiones, dejándose de lado conceptos sobre los cuales no tengamos posibilidad de decidir. Es decir, de nosotros no depende la existencia de las dos tendencias principales que orientan las acciones humanas; cooperación y competencia, pero depende de nosotros elegir una de esas alternativas en las diversas circunstancias de la vida.
f) Nivel afectivo e intelectual: La crisis sociales dependen esencialmente del reemplazo de objetivos afectivos e intelectuales por la búsqueda del poder, o del placer y la diversión. Es por ello que toda ideología de adaptación deberá despertar en cada individuo un interés por elevar tanto el nivel afectivo como el intelectual. A la palabra “ideología” se le ha dado el significado de “conjunto de ideas compatibles con las leyes naturales” (para distinguirla de los conjuntos de ideas incompatibles con dichas leyes).
g) Compatibilidad con la ciencia experimental: Siendo la ciencia experimental la actividad cognitiva que describe las leyes naturales que rigen el mundo real, se observa que ese objetivo no difiere esencialmente del apuntado por la religión natural, que admite la existencia de un orden natural sin necesidad de intervenciones ni de interrupciones de esas leyes por parte de Dios. De ahí que el cambio esencial que permitirá el cumplimiento de los requisitos mencionados, implica interpretar al cristianismo como una religión natural.
h) Unificación ciencia-religión: De aceptarse al cristianismo como una religión natural, se sigue que la religión se identifica totalmente con la ciencia experimental, especialmente con sus ramas humanistas y sociales. Esta ha de ser la única posibilidad de unión de todas las religiones, advirtiendo que la ley natural, o ley de Dios, es el vínculo concreto que ha de posibilitar la unificación definitiva de ciencia y religión y de las religiones en una con atributos de carácter universal.
i) Proponer una ética natural objetiva: La síntesis establecida debe proponer la elección de la cooperación entre individuos. Ello se debe a que se ha de interpretar el mandamiento bíblico del amor al prójimo como una sugerencia a “compartir las penas y las alegrías ajenas como propias”, lo que constituye esencialmente una ética natural objetiva cuyos efectos inmediatos son relativamente fáciles de advertir.
a) Juicio Final: el más exigente requisito, por ser el más difícil de cumplir, es el que obliga a establecer una descripción del comportamiento humano que sea la última, es decir, que en forma definitiva conduzca la hombre por el camino del Bien y establezca el definitivo triunfo del Bien sobre el Mal. De la misma forma en que la física newtoniana estableció la síntesis definitiva asociada a los fenómenos físicos de su incumbencia, la síntesis que ha de materializar el Juicio Final deberá tener una trascendencia similar en el ámbito de las ciencias sociales y de la religión.
b) Universalidad: Debido a que las leyes naturales que rigen nuestro comportamiento son las mismas en todos los seres humanos, y no cambian con el tiempo, toda descripción de validez universal ha de ser compatible con ellas. Ello implica que la religión universal no se ha de apoyar en elementos de validez subjetiva, personal o sectorial, sino en aspectos comunes a todos los habitantes del planeta.
Toda ideología de adaptación deberá priorizar los atributos biológicos de nuestra naturaleza humana de manera que sus resultados tengan validez para todos los seres humanos. Voltaire escribió: "De este cuadro resulta que todo lo que depende íntimamente de la naturaleza humana se parece, de un extremo del universo al otro; y todo lo que puede depender de la costumbrees es en cambio diferente. El imperio de la costumbre es más amplio que el de la naturaleza; extiende la variedad por el escenario del universo; la naturaleza en cambio proclama la unidad: establece por todas partes un pequeño número de principios invariables" (Del "Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones"-Librería Hachette SA-Buenos Aires 1959).
c) Accesibilidad: Es imprescindible que la ideología de adaptación sea lo suficientemente clara y concreta para ser comprendida por todo individuo de inteligencia normal. De ahí que deberá partir de conceptos observables y accesibles al entendimiento, dentro de las posibilidades permitidas por los aspectos de la realidad a describir.
d) Ideas básicas: la síntesis establecida deberá construirse a partir de ideas básicas que permitan establecer el posterior razonamiento al respecto.
e) Decisiones: Las sugerencias éticas deberán tener presente lo que resulta accesible a nuestras decisiones, dejándose de lado conceptos sobre los cuales no tengamos posibilidad de decidir. Es decir, de nosotros no depende la existencia de las dos tendencias principales que orientan las acciones humanas; cooperación y competencia, pero depende de nosotros elegir una de esas alternativas en las diversas circunstancias de la vida.
f) Nivel afectivo e intelectual: La crisis sociales dependen esencialmente del reemplazo de objetivos afectivos e intelectuales por la búsqueda del poder, o del placer y la diversión. Es por ello que toda ideología de adaptación deberá despertar en cada individuo un interés por elevar tanto el nivel afectivo como el intelectual. A la palabra “ideología” se le ha dado el significado de “conjunto de ideas compatibles con las leyes naturales” (para distinguirla de los conjuntos de ideas incompatibles con dichas leyes).
g) Compatibilidad con la ciencia experimental: Siendo la ciencia experimental la actividad cognitiva que describe las leyes naturales que rigen el mundo real, se observa que ese objetivo no difiere esencialmente del apuntado por la religión natural, que admite la existencia de un orden natural sin necesidad de intervenciones ni de interrupciones de esas leyes por parte de Dios. De ahí que el cambio esencial que permitirá el cumplimiento de los requisitos mencionados, implica interpretar al cristianismo como una religión natural.
h) Unificación ciencia-religión: De aceptarse al cristianismo como una religión natural, se sigue que la religión se identifica totalmente con la ciencia experimental, especialmente con sus ramas humanistas y sociales. Esta ha de ser la única posibilidad de unión de todas las religiones, advirtiendo que la ley natural, o ley de Dios, es el vínculo concreto que ha de posibilitar la unificación definitiva de ciencia y religión y de las religiones en una con atributos de carácter universal.
i) Proponer una ética natural objetiva: La síntesis establecida debe proponer la elección de la cooperación entre individuos. Ello se debe a que se ha de interpretar el mandamiento bíblico del amor al prójimo como una sugerencia a “compartir las penas y las alegrías ajenas como propias”, lo que constituye esencialmente una ética natural objetiva cuyos efectos inmediatos son relativamente fáciles de advertir.
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